jueves, 28 de abril de 2011

8 minutos y un sueño

Señá Tomasa, sólo tengo 8 minutos para contarle un sueño que he tenido que tiene que ver con este diván, sin duda.
He soñado que estaba en el taller donde trabajaba mi padre, aquel que le conté que ibamos los veranos... en el sueño -de esos reales, reales- el patio estaba lleno de flores: margaritas, flores que nacian del suelo y otras en macetas, pero estaba muy bonito... después iba dentro (aquello había sido una casa)y veía las antiguas baldosas, hidraúlicas creo que se llaman, estaban preciosas, alguien había limpiado todo aquello y se veían como en sus mejores momentos. En el espacio principal, no había ya ningun material de trabajo, todo estaba despejado y limpio.
Había una puerta que llevaba al baño, pero en el sueño yo no quise abrir esa puerta
Otra puerta daba a la oficina y no quise entrar, tampoco, pero si que la vi desde fuera, y pensé "ya se lo que hay dentro, una vieja maquina de escribir y muchos papeles y mucha mugre... de momento prefiero no entrar..."
Luego salía a la calle... el local de enfrente estaba vacio y también tenia un nuevo suelo... la zona en general se veia bastante mejorada, a la izquierda un descampado que yo miraba y pensaba "esto si que está como siempre"
Me apoyé en la pared, respiré muy satisfecha y pensé "tengo casi 40 años y creo que no está tan mal"
Digame usté, señá Tomasa, si el sueño no está mas claro que la sopa de un asilo

martes, 12 de abril de 2011

Encuentros

Esa cosa modesna del feisbus, señá Tomasa, me está permitiendo algo que creía imposible: retomar el contacto con antiguas amistades. Llevo dos amigas mas del cole; sobre todo con una de ellas, que vive también ahora en otra ciudad, el reencuentro telefonico ha sido muy bonito, tanto mas porque después de tantos años, tambien había habido algunos malos momentos, y hemos hablado claramente de ello y hemos estado de acuerdo en tirar todos y cada uno de los pelillos a la mar. Ha sido como echarse pomada en una pupita que ni siquiera recordabas que tenías. Un fresquito calido en el corazón. Me doy cuenta de que salí del cole y pegué un portazo. La verdad es que estaba un poco harta, a pesar de que tuve momentos muy felices allí, pero estaba tan etiquetada, como empollona, como fea... que pasé página a pesar de que no sabía lo que era pasar página, pero no quise ya mirar atras y quizá en el proceso me olvidé de alguna cosa buena que si podía haber conservado. Qué sabia esa canción que dice que veinte años no es nada, porque han pasado mas de veinte pero nos hemos emocionado mucho al oirnos y al reconocernos y al perdonarnos a la otra y a nosotras mismas mil roces de chiquillas, de adolescentes; también sabemos que no vamos a ser de repente uña y carne pero dos numeros de teléfono y una intención son un muy buen principio para algo que estaba abocado a un fin

lunes, 4 de abril de 2011

Cargando batería

Ya podía yo soñar con dormir, y es que a base de no dormir, señá Tomasa, de despertares asustaos y otros desvelos, conseguí un bonico dolor de cabeza que me ha tenido k.o. un par de días, eso y otras afecciones físicas que bien se pueden achacar al bajón, en términos físicos, químicos o espirituales, lo mismo me da, bajón al fin. Pues eso, que yo soñaba con dormir y sigo soñando con descansar porque siempre voy corta, y eso que este fin de semana he recuperado un poco, pero necesito mas. Y sobre todo necesito darme cuenta de qué es lo que me ayuda a descansar y qué es lo que no. No se si tirar piedras al lago, asi sin mas, me ayuda demasiado; de momento lo voy a dejar un poco, pero como decíamos inicialmente, seguiremos informando

jueves, 31 de marzo de 2011

Fantasías

Hoy señá Tomasa, no me apetece hablar del pasado, hoy voy a pisar fuerte y hablaré de sexo y explicaré cuál es mi mayor fantasía sexual. Vamos a ello. Recien duchadita, me pongo pijamita de algodón (no importa si es del mercadito y/o floreado) y me meto en la cama. Hay una luz tenue de fondo y ningun ruido. Se que HuevoFrito está bien cuidado. Me duermo como un leño durante diez horas seguidas. Me despierto, bostezo, me estiro, y alguien me trae el desayuno a la cama: café, tostadas con mantequilla y mermelada, zumo de naranja... me lo como y me doy otra media vuelta en la cama. Duermo seis horas mas. Me despierto y veo una pelicula enterita. Duermo otras seis horas. Me levanto, me ducho, me pongo otro pijama y duermo otras diez horas, y luego ya... luego ya lo del sexo... Se que es una fantasia muy fuerte y que no se va a cumplir, pero eso es la definición de fantasía, algo que no se cumple... Porque digo yo, señá Tomasa, que alguna vez volveré a ser una mujer humana, no le parece a usté?

martes, 29 de marzo de 2011

Del pueblo y más familia

Yo de mis veranos tengo recuerdos de mucha libertad. Nos veníamos al pueblo, a 40 minutos de donde vivíamos. Allí nos soltaban medio en cueros con una bici y 1 km a la redonda para campar a nuestras anchas. Y un 1km a la redonda cuando eres un niño es muuuuuuuuuuuuucho sitio.
Mi Sardinilla no tendra recuedos de un lugar de veraneo ni de fin de semana. Tenemos una casa en el pueblo de mi marido. Allí vamos mucho pero poco. Me explico: vamos una vez al mes; llegamos el viernes por la noche y el domingo por la mañana ya estamos de vuelta. Y es que a mi no me gusta, señá Paca. Cada día lo detesto más. Allí están los abuelos de la Sardinilla, los padres del Besugo. Y en gran medida ellos son el gran problema.
Con ellos todo es convencionalismo y obligación. A lo mejor hubiera sido mucho más lógico ir con menos frecuencia pero por más tiempo. Quizá hubiera sido más lógico plantarle cara al Besugo y haber sentado otras bases, otras costumbres que no nos hicieran tanto daño.
Estoy segura de que mi Sardinilla se acordará de que su madre allí le regañaba más, estaba más irascible y de mal humor. Pero no puedo evitarlo, me sale de sin querer.......
Me gustaría que el Sr. Besugo tuviera conciencia del daño que nos hace esa obsesión por ser políticamente correcto con su familia. Por que su hubiera una relación real, si hubiera conversaciones que demostrasen interes mutuo de unos por otros, si hubiera continuidad en la relación, una llamada de teléfono un miércoles o un domingo, sin motivo, por saber del otro.....
Pero no hay nada de eso. Y nuestras visitas a su pueblo son cada vez más tensas, menos naturales, con más agobio.
No sé como voy a resolver esto sin hacerle daño, pero si lo dejo, me hago daño yo....... No sé. De momento tengo un mes por delante para no pensar el el puñetero pueblo.

Veranos

Los meses de junio, y sobre todo los de julio, eran meses malos. Los meses de junio, por la tarde que no había colegio, y los meses de julio el día enterito, mi hermano y yo teníamos que pasarlos en el trabajo de mi padre, para que mi madre estuviera allí "ayudando" es decir, trabajando como uno mas, con la diferencia de no tener sueldo ni seguridad social ni reconocimiento alguno. Vaya días que pasábamos allí entre máquinas, ruido, mugre y mierda. Nos refugiábamos en tebeos y lecturas que leíamos por algún rincón, en la ilusión de ir a media tarde al kiosko con un duro a comprar alguna golosina, en escaparnos los jueves un ratito al mercadillo, que era un momento maravilloso de libertad. Concretamente yo me refugiaba en un cuartucho de mala muerte con la misma o mas cantidad de mierda que el resto y hacía lo que podía con el 'material de oficina'... mientras otras niñas iban aburridas y obligadas a mecanografía, yo tecleaba interminables hojas de atrás de asdfg y qwert, porque era lo que me contaban que hacían, y así con aquella olivetti pasaba el rato. Los meses de julio eran aun peor porque pasábamos alli el día entero... a las dos en punto se paraba y colocábamos una mesa y entre maquinarias y virutas nos comiamos lo que mi madre habia cocinado la noche anterior, que a esas alturas ya tenía un inevitable regustillo a tuper... mi padre comía rápido y jamás un segundo antes de la hora, el tiempo es oro, debía de pensar, o mi tiempo es mi oro, como se demostró después. Para los hijos quedaba la medalla de plata. Comía rápido y descansaba o dormía hasta las tres, jamás un segundo después, no era ningún vago, no señor... nosotros tres nos íbamos antes, alguien tenía que recibirle con las zapatillas en la mano y la cena en la mesa; yo me iba contenta de tener una madre que sabía conducir, cuando casi ninguna sabía... todas las tardes de vuelta a casa pasábamos en el coche por una tienda de cuadros de pintura, y esos segundillos eran mi mejor momento del día. Nunca me atreví a pedir que parásemos, no se porqué. El último día del mes de julio se le colocaba la guinda al pastel: era el día de hacer la limpieza general y a todos nos tocaba hacer algo. No se si algún día entenderé todo aquello, qué tanto dinero ganaba como para empantanarnos en toda aquella mierda, dinero que se supone amasaba para nosotros y que un buen día se llevó de un plumazo, pero ni todo el dinero del mundo me devolverá ya aquellos veranos perdidos

lunes, 28 de marzo de 2011

En blanco

Qué cosas señá Tomasa, me siento a escribir ahora que tengo un ratico y no se me ocurre nada.