Yo tenía 14 o 15 años, estaba en casa de una amiga, con ella y su madre, en la cocina, y llegó su padre. Le dió un beso a su mujer. Yo me quedé patidifusa. Algo me chocó. Y en un momento lo supe: su padre quería a su madre, y yo en mi casa nunca habia visto nada parecido.
Como yo digo, señá Tomasa, uno siempre crece pensando que lo normal es lo que hay en su casa, sea lo que sea, porque eres pequeño y no puedes comparar, y tu casa es tu mundo y no hay nada mas. A mi, el hecho de ir a casa de amigas, de estar alli ratos y participar en las vidas de otras familias, me permitió aprender eso, y me hizo comparar, y a la larga tambalear muchas cosas que pensaba que eran asi porque siempre las habia visto asi, pero poco a poco me empecé a dar cuenta de que las cosas pueden ser de muchas maneras.
Aquel besito cariñoso se quedó grabado en mi cabeza, y perdón por el repollismo, tambien en mi corazón. Lo tuve que ir digiriendo y ese beso me fue diciendo poco a poco lo que yo sabía de siempre pero aun no sabía, o no había podido ver, que mi padre poco o nada quería a mi madre, que se iba a trabajar supertemprano y volvía muy tarde, por la noche, siempre cansado, siempre diciendo lo duro que era el trabajo, la vida, lo cabrones que eran todos. Mi madre trabajaba el doble y se quejaba en voz alta la mitad, pero la otra mitad se le multiplicaba en suspiros, tristezas, caras tristes, diazepam y eternos dolores de cabeza adornados con optalidones de color rosa.
En fin, que aquel inocente y cariñoso besito en los labios se removia y se removia dentro de mi, y aunque en cierta manera aun era pequeña, algo me decia que aquellos padres, de alguna manera, era mas 'normales' que los mios, algo que me decia, y algo deseaba mucho, que aquello sí era lo normal, que las cosas deberían ser así, y no enfado, y no miedo, y no disimulos mal disimulados. Veinticinco años despues recuerdo aquel besito que ellos habrán olvidado entre millones de besitos.
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