viernes, 11 de marzo de 2011

Quemadura de cigarro

Llevaba yo un vestido precioso, de esos que el cuerpo es un fruncidito, dos cordoncitos atados por detras del cuello y faldita corta. En tonos rosas y con florecitas. Estaba sentada en la parte de atras de un seat 850 y mi primo me extiende los brazos para sacarme: ya hemos llegado a la playa. Al cogerme en brazos, me hace una quemadura en el vestido con el cigarro. Yo me cojo un cabreo monumental.
Mire, señá Tomasa, este es mi primer recuerdo.
A pesar de que aun se conserva el vestidito con la quemadura delatora, no saben decirme exactamente cuando fue esto, digo yo que seria el segundo verano de mi vida....

De ahí, mis recuerdos saltan ya al colegio. Sentada en una mesita verde hexagonal, con mis compañeros, leo una cartilla donde el protagonista es un niño que se llama Carlos, y va peinado con raya al lado. No recuerdo haber aprendido a leer, mejor dicho, no recuerdo el proceso de aprendizaje, las fechas en las que me cuentan que aprendí son un poco de ciencia-ficción y quizá sea mejor no hacerles demasiado caso, de cualquier manera es algo sin importancia. La señorita se llamaba MariCarmen, recuerdo que era morena con el pelo corto y gafas. También tenía una cartilla, uno de esos cuadernilllos Rubio, de tapas verdes, y aunque hacía con gusto todas las tareas del colegio, lo de repasar las letras y tenerlas que hacer a la medida de lo que me indicaban, no era lo que mas me gustaba, se ve que ya apuntaba maneras...

A partir de esto, los recuerdos se me desordenan y no sabría decir qué fue antes y qué fue despues... jugaba mucho con mi hermano, por lo que recuerdo eramos bastante 'buenos' en el sentido clasicón de la palabra aplicada a unos niños, nos entreteniamos jugando solos y no dabamos porsaco durante un buen rato, lo cual supongo que a mi madre le venía de perlas, porque siempre andaba haciendo algo, siempre trabajando, dejando comidas preparadas, siempre ocupada y siempre poniendose ella misma en el último lugar, lo cual señá Tomasa, me parece uno de los ejemplos mas nefastos que se le pueden dar a un hijo, tanto peor cuando es algo que se filtra gotita a gotita, dia a dia...

1 comentario:

  1. Esto de los recuerdos, señá Paca, es un misterio. Yo de mi infancia tengo recuerdos, peor son como historietas salteadas, sin continuidad, momentos puntuales. Mi primer recuerdo es más sensorial que de imágenes. Me siento en el regazo de mi abuela materna, en una mecedora en un rincón de su jardín, y la oigo arrullarme y la huelo..... Un día, al contar este recuerdo, me dijeron que mi abuela se sacaba la mecedora al jardín y me dormia en sus brazos la siesta, tal y como yo lo recuerdo. Mi abuela murió cuando yo tenía 2 años recien cumplidos. Este recuerdo debe de ser de cuando estaba a punto de cumplirlos.

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